“FUE COMO MI PRIMER DÍA EN EL COLEGIO”

October 3, 2017

A continuación, algunas anécdotas de mi primer triatlón y también aprovecho para agradecer el apoyo recibido en esta ruta que tiene como primera parada el medio ironman de Pucón 2018.

 

Ir a Rapel fue como mi primer día de colegio, ya que la experiencia  fue 100% nueva  e inolvidable y, al igual que cuando tenía cuatro años, me dejaba llevar por el resto porque no me quería equivocar. Y eso que ha pasado un buen tiempo.

 

Fue tan así que pese a que mi carrera era a las 11 de la mañana, estaba en el punto de partida 9:40 y eso que ya tenía  número, etiquetas y chip; mi señora maravillosa me había dejado todo listo el día anterior.

 

Como no la quería embarrar seguí al pie de las letras las instrucciones. Tenía todo en bolsas  separadas: la ropa para el agua, lo de la bicicleta y zapatillas para el trote; los alimentos e insumos estaban en el bolsillo de afuera del bolso. Quien me veía decía: “como se nota que no armó el bolso”.

 

Incluso cuando llegué a la partida vi que tenía mal puesta la rueda; otro competidor, como de la mano, me cambió la rueda y me recordó que tenía que poner los números y chip. La verdad que fue el mismo, ante mi paralización, el que despegó las calcomanías y las instaló en el lugar preciso.

 

Fue entonces que empecé a sentir vergüenza y me dije: “ENCHÚFATE”. Al instante me acordé de otra instrucción CLAVE. “Recuerda ponerte el wetsuit con anticipación”, ya que esta parte definitivamente es la que menos manejo, incluso con tres posturas ya tengo heridas de guerra. Tuve la máxima concentración y pausa para este proceso. Fue tan así que termine de ponerme el traje, con la ayuda y consejos de Andrés, mientras una de las juezas gritaba para que fuera a la partida.

 

Con la compañía de la Cony, Andrés, el Nico Pero y de mi hijo ( a esta altura el Benja es cábala) me sentí más aliviado. Para que les cuento como terminó el orden del bolso. El Benja recogía lo que dejaba por el camino, aunque llegué a la meta a la hora y lugar adecuado.

 

Cuando dieron la partida (en imágenes) vi el humo de la pistola y a los participantes avanzar hacia el lago, pese a eso, no estaba seguro que había comenzado la competencia. Hasta que vi los primeros braceos y, aún así, no lograba enfocarme.

 

Ya en el agua la sensación fue rara. Generalmente siento el nado como una terapia; en este caso, el ritmo de competencia y las ansias de otros competidores me jugaron una mala pasada y cuando llevaba 100 metros me angustié. Paré un segundo, respiré bien y me concentré en hacer lo de siempre. Fue ahí que comenzó mi carrera y empecé a disfrutar esta experiencia inigualable.

Quiero que sepan que el triatlón es un sueño de niño, aunque si quiero ser preciso mi meta siempre fue Pucón. En ese camino es que apareció Rapel, la que miraba con asombro mientras braceaba en el agua.

 

Cuando salí del agua y agradecía enormemente las enseñanzas de Pedro Olivares, me empecé a recordar de las instrucciones de Andrés y, de todo el equipo, sobre lo que tenía que hacer para sacarme el traje de agua y, sobretodo, arriba de la bicicleta, mi gran karma.

 

 En el inicio del pedaleo recuerdo otro momento, me alcanza el Nico Peró, quien al verme exigido me dijo: “vas muy trancado, suelta el cambio”. Desde ese entonces sentí que empecé a correr acompañado. Nos encontrábamos en cada una de las vueltas y sentía el apoyo de nuestras familias y de la barra Bucle. Esto fue algo muy importante para disfrutar mientras sufría en la cleta.

 

Inmediatamente me acordé cuando los DUBRA me abrieron las puertas del equipo y me apoyaron incondicionalmente; también de todo el equipo, profesores y principalmente de mi familia, destacando el apoyo de los niños y de mi señora. Había que acelerar, ya que recordando tanto bajé notoriamente el ritmo, aunque disfrutaba como nunca. Ahí justo apareció la Lore y su grito de aliento, en el momento que daba mi último giro rumbo a la meta.

 

Para el recuerdo queda la foto y el video de mi llegada, en donde por primera vez aparezco sonriendo. Una meta cumplida, pero lo mejor, alcancé un sueño que imaginé a los 9 años y que por suerte pude convertir en realidad. ¡¡Qué mejor regalo!!

 

Todo esto fue gracias a ustedes, por lo que feliz de ser parte de la familia Bucle. Un abrazo a todos y los invito a seguir soñando.

 

Mauro Maldonado Pesce

 

Fotos gentileza de TriChile

 

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